Los diseños de Devota&Lomba han sido los encargados de abrir la segunda jornada de Pasarela Cibeles, dedicada a los diseñadores agrupados en la Asociación de Creadores de Moda de España, que preside el propio Modesto Lomba.- VUELVE AL ESPECIAL CIBELES

El vestido de fiesta vuelve a ser el rey y a través de pliegues, huecos y volúmenes crea marcados contrastes entre luces y sombras, haciendo de sus modelos auténticas estructuras, en las que faldas, escotes o cinturones adquieren un significado casi arquitectónico.

Hemos podido ver una colección para la primavera-verano de 2007 basada en la reinterpretación del corte clásico, con tonalidades muy definidas.

Los diseños de Devota&Lomba han sido los encargados de abrir la segunda jornada de Pasarela Cibeles, dedicada a los diseñadores agrupados en la Asociación de Creadores de Moda de España, que preside el propio Modesto Lomba.

Los largos son mayoritariamente por la rodilla o por la mitad de la pierna. Seda, lino y algodón son los principales materiales de la colección primavera/verano de Devota & Lomba. En la imagen vemos a la modelo Bimba Bosé con un original vestido que marca la cintura y la cadera.

La tarde se presenta más sofisticada con vestidos de gasas, sedas y mezclas de punto y lurex, todo ello enriquecido con detalles de aplicaciones de lencería, encajes y calados, a los que el dorado, en tejidos y acabados, da el toque actual.

Larainzar ha recuperado los tonos pastel, como el azul claro y el rosa palo, que recuerdan a la pastelería y repostería italianas, colores que combina con el blanco predominante de los diseños de mañana. Ha querido enseñar el cuerpo de la mujer en vestidos sueltos tipo camisola que dan sensación de comodidad en shorts, faldas cortas y camisetas.

La noche se llena de magia gracias a originales estampados florales y tejidos suntuosos a la vez que elegantes, que conviven con el negro azabache de la noche Toscana y la pedrería del Veneto, que incluye la nueva colección conjunta de joyas de Larrainzar y la firma de alta joyería BIJEM.

Ailanto se suma a la tendencia predominante de cinturas altas y estampados con su nueva colección primavera-verano 2007, que, inspirada en la adaptación al cine de algunas de las novelas de Agatha Christie, se presentó en la segunda jornada de Pasarela Cibeles.

Las imágenes florales son una constante de la colección de los hermanos Muñoz y se aplican tanto en estampados, intarsias y calados en punto, como en aplicaciones cristalinas en los tejidos de seda para la noche.

La mezcla de estampados se alterna en los conjuntos de dos piezas con los tejidos lisos en pantalones y chaquetas, aunque las prendas estrella son sin duda el vestido y los combinados de falda y blusa, siempre muy sueltas y realizadas en telas finas y de mucha caída.

Amapolas, crisantemos, pensamientos, hortensias y azucenas inundan los modelos en seda, voile de algodón, lino, raso y sarga, que, en ocasiones, adoptan un estilo safari con verdes caqui en chaquetas y pantalones, entre los que tampoco se olvida el short.

Como ya hiciera Antonio Pernas, Roberto Torreta, se ha inspirado en los sesenta, en este caso en la segunda mitad, para dar vida a su colección. Torreta moderniza los sesenta y los mezcla con las bellas formas de los grandes maestros de los cincuenta.

Los largos que suben bastante sobre la rodilla y apuesta por el pantalón, tanto por el pitillo, muy estrecho y también corto. Prendas en tejido dorado iluminaron una colección en la que el diseñador ha hecho muy pocas concesiones al color

En cuanto a materiales, Torreta ha utilizado el algodón en sus diferentes tratamientos, los tejidos masculinos, la organza, en ocasiones bordada, los satenes, las sedas y, como es habitual en él, el cuero tratado que parece más un tejido que una piel, como la chaqueta tipo pintor confeccionada en cuero negro.

Duyos marcó la diferencia en la segunda jornada de Cibeles ya que basaron su colección en la vestimenta deportiva de principios del siglo XX. Se pudo ver una colección basada en el tenis, la náutica, el golf y el polo, pero modernizada.

En esta colección arriesgada pero con buenos resultados, dominaron los tejidos naturales y la mezcla de texturas y de estampados en una misma pieza, con tonos que transcurren entre el blanco, azules claros, rombos en raso y, para iluminar, el oro y la plata.

Volúmenes en las mangas, algunas de hombros extremadamente caídos, pantalones anchísimos, grandes blusones de tipo pintor, conviven con faldas cortas, más escuetas, y con otras en las que dominan las superposiciones.
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